| Tipo de arma | Unidad de las Artes |
| Rareza | ★★★★★ |
Así, el clérigo llamado “Sesionita” entró en las tierras salvajes.
And he arrived at an abandoned village. El arroyo ya se había secado hacía mucho y el suelo estaba agrietado.
Y los Fortes, sufriendo de hambre y sed, le pidieron salvación.
“Necesitan conocimiento que los guíe hacia donde fluye el agua y crecen las hierbas densas.”
“Les enseñaré cómo leer estas tierras.”
Y así su mano brilló con la luz de la Red de Originio,
Y les impartió conocimientos que venían de aquellos que estaban lejos.
Después de siete días y siete noches,
los Fortes iluminados aprendieron a cavar un pozo de agua en el páramo,
y así el agua fluyó y las hierbas crecieron para siempre.
Así, el clérigo llamado “Resurgonita” entró en las tierras salvajes
Y llegó a un pueblo abandonado. El arroyo ya se había secado hacía mucho y el suelo estaba agrietado.
Y los Fortes, sufriendo de hambre y sed, le pidieron salvación.
“Necesitan fuerza para retomar el abrevadero que alguna vez llamaron suyo.”
“Les otorgaré armas para proteger a su gente.”
Y entonces retiró las armas que llevaba en su espalda,
y junto con las reliquias de los antiguos, se las dio a los Fortes que encontró.
Después de siete días y siete noches,
los Fortes armados expulsaron a los Rompesuelos que ocupaban los afluentes superiores del río y los echaron de estas tierras,
y así el agua fluyó y las hierbas crecieron para siempre.
Así, el clérigo llamado “Veritarita” entró en las tierras salvajes.
Y llegó a un pueblo abandonado. El arroyo ya se había secado hacía mucho y el suelo estaba agrietado.
Y los Fortes, sufriendo de hambre y sed, le pidieron salvación.
“Debes unificar tu fe como uno solo, y rezar por una lluvia de abundancia.”
“Estaré con ustedes y los guiaré para esperar la estación destinada de lluvia.”
Y entonces codificó la Ley y los mandamientos, y les enseñó unidad y paciencia,
y con paciencia animó a cada Forte cuyo desespero era grande en sus corazones, y les dio paz y esperanza.
Después de siete días y siete noches,
una torrencial lluvia que daba vida cayó sobre los perseverantes Fortes,,
y así el agua fluyó y las hierbas crecieron para siempre.
Si tú eres el Forte sediento,
¿cuál de las enseñanzas de estos clérigos aceptarías?
— La Parábola de los Tres Clérigos, grabada en una esquina de la Catedral Sanctilamina Tranquillae