| Tipo de arma | Espada |
| Rareza | ★★★★★★ |
El hombre entró y enseguida azotó la puerta del sencillo cuartel. La puerta, terca, apenas alcanzó a soltar un crujido doloroso antes de que la cerraran a la fuerza para bloquear el aire gélido de afuera. Luego el hombre miró alrededor y soltó un largo suspiro de alivio. Su hija seguía dormida en su cubículo. La cachorra de La manada tenía cuatro años, y era la más difícil de arrullar para que se durmiera.
Su esposa preparaba las armas. La mira y la Unidad de las Artes estaban desarmadas, con las piezas extendidas sobre la mesa. Estaba totalmente concentrada en afilar una hoja corta cuando su hombre entró.
“¿Ordenando el armario de armas?” El hombre se sentó del otro lado de la mesa y abrió a fuerza una lata de raciones de carne ya calentada. La temperatura estaba en su punto, lo bastante apetecible.
“Casi nunca me equivoco con mis corazonadas, cariño. Las vas a estar usando muy pronto, ¿no?”
“De hecho quería jugarte una broma y decirte que: ‘Mi dulce amor, tu juicio sobre la Reunión de Cacería estuvo completamente equivocado.’ Lamentablemente, los Lobos Viejos dijeron exactamente esas mismas palabras, como si hubieran leído un guion secreto que tú les preparaste... Así que sí, perdí la apuesta y voy a arrullar a nuestra cachorra para que se duerma durante una semana... Pero para que lo sepas: no me gusta perder.”
La mujer le aventó la hoja afilada a su hombre y le indicó que probara el balance. Luego tomó un arma para cargarla con municiones.
“La manada nunca compartió las ideas de Jakub. Los clanes Rompesuelos definitivamente se van a desmoronar... Y si ya no somos ‘amigos’, solo podemos ser esto: depredador y presa... El clan debe cazarlos y darse un festín con la presa. Nos volveremos claníbales.”
“Claníbales... Me gusta esa palabra. El viejo Louis compartió esa opinión en la reunión: ‘La Franja de la Civilización está cerrando su agarre alrededor del cuello de los Rompesuelos. Los Lobos no pueden morir así. Tenemos que ver si nuestros amigos son lo bastante buenos para sentarlos a la mesa...’ ¡Ja! Ese vejete sí que sabe hablar.”
“¿Y qué Clan será?”
“Rompehuesos. Jakub les gusta demasiado. Esos fanáticos me dan asco.”
“¿Y el golpe?”
“¿Un ataque relámpago al Denstack, quizá? Tomamos sus suministros esta noche y luego regresamos a casa de inmediato. Nadie sabría que lo hizo La manada. Si salgo en media hora, hasta alcanzo a volver para el desayuno.”
“Nomás no se te olvide despedirte de nuestra bebé.”
“...Probablemente no deberíamos despertarla.”
“¿Seguro?”
“Seguro. El golpe es solo un paseo en el parque...”
*BAMMM*.
El hombre vio a su mujer azotar el arma sobre la mesa y clavarle una mirada helada. Una bala sin disparar rodó por la mesa, cayó por el borde, tintineó en el piso y siguió su recorrido hasta una esquina del cuartel. Sabía que su esposa veía a través de sus mentiras.
“No me mientas.”
“Yo nunca...”
“Adivinar los detalles de tu reunión no fue difícil... Las negociaciones de Jakub con la Franja de la Civilización se vinieron abajo. A él y a sus leales los van a hacer pedazos... Solo hay una cosa que quieres... mantener a La manada a salvo en estos tiempos turbulentos.” La mujer hizo una pausa y respiró hondo antes de continuar. “Los lobos matarán a otros Lobos. El Clan se verá obligado a hacer ‘limpieza interna’. Los que estén con Jakub serán eliminados. Incluso a los Lobos que se hicieron de ‘nombre’ en la Franja de la Civilización saqueando y matando los van a desangrar y los dejarán morir en las Tierras salvajes. Y eso no es lo peor. A algunos de ustedes los mandarán a la guerra contra los otros Clanes. Guerra directa, abierta. Es una señal. Los Banders saben cuál es el mejor momento para lanzarse a la ofensiva. Saben que La manada sigue un camino distinto al de los otros Clanes... Quieres apresurar el fin de los Rompesuelos... Y algunos de ustedes se ofrecieron para este camino suicida para que el Clan pueda sobrevivir.”
“¿Cómo lo adivinaste?”
“Porque mi recuento es mayor que el tuyo, cariño. Veo el asesinato brillando en tus ojos.”
“Amor, no le tengo miedo a esto... Tal vez cuando cierre los ojos, veré a Nonno esperándome en nuestra vieja villa en Siracusa... Le diré que cuidé de mi amada esposa, de mi niña, y de todas las demás crías... Le diré que nuestro legado sigue vivo: corriendo sobre los campos de pastoreo, contando créditos en un callejón de la ciudad, o incluso abrazando nuevas vidas como talosianos... Nuestro nombre de Famiglia se purificará de nuevo con el nombre de nuestro Clan... No importa la vida que elijamos... La manada decidirá por sí misma...”
“Iré contigo.”
“Te lo prohíbo. Elegí unirme a esta Cacería y aceptar la muerte para que tú puedas vivir. Y tú debes vivir, aunque tengas que olvidarte de nuestros hogares y abandonar la Famiglia. Yo...”
El hombre no pudo seguir. La manita de la niña se abrió para mostrar la bala que rodó hasta la esquina.
“Buena cacería, Papá...”
Su niña acababa de despertar y solo oyó parte de la conversación, pero con eso bastó. Al principio pensaba irse sin despedirse, y tuvo que blindar su determinación dando una larga caminata en el frío cortante. Pero esas suaves palabras de aliento lo rompieron todo y lo jalonearon fuera del gran río llamado Muerte.
“Yo...”
“Estamos unidos por sangre, y así es como se cumple el legado, ¿no?”
Las manos suaves, las manos pequeñas y las manos ásperas se apretaron entre sí.
“Antes de que las crías puedan vagar libremente por el área silvestre, nadie puede matarnos. Nadie.”